domingo, 7 de septiembre de 2014

...and the infinite sadness



Hay que dejarse abrazar por la tristeza, que luego también ella se cansa y se va a dormir.
No haré ruido, al menos por esta noche.


Chelsea Hotel by Rufus Wainwright

lunes, 14 de julio de 2014

El eco de lotes vacíos

Los he visto. Les juro que los he visto. Estos seres están ahí, entre redes sociales. Hacen comentarios arbitrarios, totalmente carentes de sentido, y viven entre nosotros, sólo que no podemos percibirlos a simple vista.
Están en todas partes, ebullendo una risa en medio del camión, guardando alguna foto "graciosa" para mostrarla luego en el trabajo y carcajearse con los ojos impares, una acumulación ridícula de fotografías -perdón por usar este término- con humor "picante" y "del momento". Les juro que existen y no es broma pesada. Se enternecen con imágenes de bebés, ríen con frases pícaras, adultas, y muestran el último video viral como si fuera la epítome de la gracia. Estoy cansada de ellos, sí; los mismos que ríen tienen entre los dientes la grasa y la sangre de fotografías de la franja de Gaza, comparten en sus muros aquellas lamentables muertes, que a pesar de estar tan lejos de mi entendimiento, pesan en mi corazón como una gran muralla que se derrumba.
Abandoné su programa televisivo. Apagué mi cerebro a sus recepciones idioticas. He abandonado Facebook y su falta de compasión, su obtusa frivolidad y mi voluntad de alimentar su morbo mórbido. Ojalá —ahora sí— sea de una vez y para siempre. Y que se queden con su pendejez. Excuse my french.

martes, 8 de julio de 2014

To buy a book at an old bookstore


My parents and I were walking by Mesilla downtown, a tiny yet colorful place at Las Cruces, NM. People by the stores were buying navajo balms which promised to be magical in healing most of the pains a man could have. My father pointed out an old bookstore, all excited to see my reaction. All enthusiastic, we got inside. A very smart dog was lying on the floor. My mom told the tenant "what a beautiful dog" in her adorable natural british accent, to which she didn't have an answer. Posteriormente, me sentí en una situación privilegiada al poder preguntarle si tenía el libro de "No country for old men" de Cormac McCarthy a lo que ella me preguntó "what's the genre?" And i said, in a very fast and tripping pronounciation "Litterature" and she said "I'm sorry" and I repeated, now, with a softer t sound "Literature" and she still couldn't understand my extra bad english. I was ashamed, very very ashamed, justo acababa de presentar mi examen TOEFL y mi puntaje había sido alto y ahí estaba, frente a mis padres, sin poder decir la palabra que define toda mi carrera y lo que más amo en este mundo. Fueron largos tres segundos de pensamiento cuando un joven de lentes y cabello dorado dice "Literature, No country for old men by Cormac McCarthy, its a very known and mainstream book ma'am, -luego mirándome a mi- maybe... you can find it at Barnes and Nobles" The old and pale faced woman reacted as if she had a resorte up her ass "Oh yeah yeah, I have it! Follow me." El muchacho me siguió con la mirada as I said a very dim "thank you" and he whispered "No tiene nada qué ver con tu acento, tu inglés es buenísimo, sólo que... Bueno." Sólo alcancé a guiñarle el ojo rápidamente y decirle "muchas gracias" de nuevo antes de seguir a la anciana con parálisis facial hacia un pedacito de estante en donde estaban los libros de literatura. I was still ashamed. I held the book in my hands, still sweating from such an uncomfortable situation. I looked at all the books and the prices were the same ones they had at Barnes and Nobles. Decidí volver al mostrador. Le dejé muy lentamente el libro en el mostrador, lo suficiente como para que esa mujer anciana con parálisis labial pudiera poner sus horrendos ojos azules en mi rostro. "Thanks. Your store needs fresh air. I rather buy this book at Barnes and Nobles. Thank you." As I was leaving the store, a bitter yet proudful fragrance invaded my nose. It sure got me emotional to be a stranger in a new town.

martes, 3 de junio de 2014

Cambios constantes



Hoy le comentaba a Fátima cómo se siente ser una persona con sangre de gitana. Viajar es para mi algo vital, como una dosis de oxígeno en mi línea del tiempo. Cuando me desespero de estar en el mismo sitio me gusta mover los muebles de la habitación. Conocer casas desde fuera, ver como la gente se adapta a su vida diaria es un misterio bastante jugoso para mi. Me fascina entrar a una casa donde sus habitantes hayan estado durante toda su vida; Fátima conserva pósters de los Backstreet Boys y una serie de fotos con sus amigas. Las de siempre. Eso es algo que voy a desear sin poder obtener. ¿A qué sabe tener la misma amiga por muchos años? Mi infancia, como ya les he contado, fue de una viajera inacabable. Aún lo es. En un par de meses me mudaré. He pasado los últimos dos meses aferrada a este espacio, cuando lo único constante y fiel en mi vida han sido los cambios. Comienzo a darme cuenta de muchas cosas que hago. Me gusta, por ejemplo, cambiar de look con frecuencia. Me gusta, también, impresionarme de que, aún teniendo cinco años viviendo en la capital de Chihuahua, sigo conociendo personas nuevas, lugares nuevos. Antes me angustiaba saber qué iba a pasar en el futuro. Consulté la quiromancia y las artes ocultas de mirar el horizonte, buscando la mancha de algún leopardo. Y no. No funciona así el universo. Justo ahora, no sé lo que venga para mi, pero de algo estoy segura: el viaje no acaba, y no terminará de sorprenderme.

viernes, 23 de mayo de 2014

Miss Representation




Acabo de ver un documental genial en Netflix. Se llama "Miss Representation";  habla sobre el empoderamiento de la mujer: un concepto que, en pleno siglo XXI, está en peligro de extinción. Es alarmante cuánto nos enfocamos en la apariencia física en lugar de escuchar lo que una mujer tiene que decir. Por alrededor de dos meses he hecho el experimento de poner una foto mía y luego mi columna. Es impresionante que ésta tenga más likes que la columna en sí. Lo hacemos a diario, sin darnos cuenta del poder que perdemos con una selfie que se encarga de sostener a aquello que deberíamos rechazar: la objetivización de la mujer. Es duro darse cuenta de esto: soy una mujer que a sus 24 años se da cuenta, apenas, de que hay mucho más que otorgarle al mundo que una cara o cuerpo bonito.

Está bien sí lo hacemos como una manera de auto afirmar nuestra seguridad respecto a la imagen propia, sin embargo, hacerlo de una manera sucesiva y casi obsesiva ¿Dónde nos deja? El debate está abierto. Considero que no soy la mejor representante de lo que digo en este momento, pero es un paso, aquel que espero sea definitivo en mi vida.

Mi madre y yo hemos tenido peleas respecto a este punto: debo bajar de peso, debo tener el cabello largo, tener una disposición especial hacia los hombres que prometen un futuro estable económicamente; entiendo su punto. Como madre, y viendo las condiciones en que está la sociedad en este momento, es crucial una supervivencia a modo simbiótico. Pero no me basta: desde el momento en que elegí está carrera y estudiar, trabajar, buscar mi propia voz en la literatura, asombrarme con cada película o documental que veo no puedo conformarme con sólo ser bella y callar. Sentiría que algo me está faltando. Me he descubierto gastando grandes cantidades de dinero en cosméticos, pastillas para adelgazar, ropa "halagadora" sin embargo esto me hace sentir como una especie de zombi. Tenemos que cambiar esta forma desatendida de vivir. El primer paso, como dije antes, es forjar una conciencia propia de este tipo de actos. 

No hay una conclusión clara al respecto. Es una lucha diaria que consiste en una elección personal. 

lunes, 28 de abril de 2014

Escrito apócrifo sobre el libro electrónico

Es gracioso de inicio que al hablar sobre el libro, en mi columna anterior en La hoja de arena (aquí la dejo, para seguir el hilo http://blog.lahojadearena.com/2014/04/y-leer-los-hara-libres/ ) me haya olvidado hablar del e-book.
El e-book o libro electrónico es una bendición para aquellos que vivimos en el desierto, en alguna cueva, o en un lugar apartado de las grandes urbes, como lo es mi caso.
Un profesor de mi facultad, por ejemplo, decía que no había encontrado un libro en especial, en ninguna librería de la ciudad y que, incluso fue presentado en la misma facultad. Le dije que lo buscara en Amazon.
Ironías de la vida, quizá.
A lo que voy es que no estamos familiarizados con este tipo de formatos, pues encontramos en el libro un objeto imprescindible y de colección; los archivos .epub o .pdf son demasiado ordinarios.
Pero cabe señalar algo: los e-books nos han salvado el pellejo en varias ocasiones, más allá de la monserga de registrarse en una página para poder bajar un libro, hay otras como Scribd o Academia.edu que sirven para encontrar la información para un trabajo de investigación, para gozar de ese libro que no encontramos ni en la biblioteca estatal, entre otros tantos.
Hay que rendirle su apropiado tributo al e-book, cuyos orígenes datan de 1971 y que se ha hecho manifiesto en nuestro entorno cultural gracias a las computadoras, los e-readers y las tabletas.
Los e-books carecerán de aroma, de textura, pero tienen la propiedad, a diferencia del libro físico, de estar ahí, en una presencia perenne, y quizá suene a oxímoron, virtual.

martes, 15 de abril de 2014

Cabello corto

Me corté el cabello. Como siempre digo, no es un simple corte de cabello.
Me prometí a mi misma hacerlo si algo  importante sucedía en el corto plazo. Muchas cosas importantes fueron sucediendo y decidí hacerlo.
A diferencia de mis otros cortes de cabello, donde lo hice con el afán de exponenciar la belleza y muchos inocuos etcéteras, este fue el más significativo de todos. 
Muchas mujeres creen que en su cabello está la fuerza que les fue negadas de nacimiento: ser hermosa y tener una larga cabellera, como las princesas, como los comerciales de shampoo y de condones.
La hermosura también tiene branding. 
En la primer sentencia creo que tienen razón. A veces mi hermano me dice que tal o cual actriz es muy guapa y yo siempre le digo "quítale el cabello" y sale refunfuñando. ¡Es que es cierto! Qué sería de Jeniffer Aniston sin cabello. Una mujer de cachetes feos. ¿Y qué sería de Kardashian, o esas mujeres plásticas, sin cabello exuberante y largo?
Nada, simplemente tendrían que ir al mundo desnudas de prejuicios, con la tez sincera.
Si bien creo que exageré con el tamaño de mi cabello, esto me ha dado mucha fuerza, pues no tengo rulos color miel o un flequillo coqueto para enmascarar mi verdadera personalidad.
El cabello corto confiere un poder secreto que sólo pocas mujeres podemos manejar. 
Puedo decirles más de cien ventajas que tiene ser short haired; si les mueve la curiosidad, anímense, no hay nada como empoderarse de la imagen propia y aprovecharse de ella para enfocar la cabeza en cosas mucho más interesantes.