lunes, 14 de julio de 2014
El eco de lotes vacíos
Están en todas partes, ebullendo una risa en medio del camión, guardando alguna foto "graciosa" para mostrarla luego en el trabajo y carcajearse con los ojos impares, una acumulación ridícula de fotografías -perdón por usar este término- con humor "picante" y "del momento". Les juro que existen y no es broma pesada. Se enternecen con imágenes de bebés, ríen con frases pícaras, adultas, y muestran el último video viral como si fuera la epítome de la gracia. Estoy cansada de ellos, sí; los mismos que ríen tienen entre los dientes la grasa y la sangre de fotografías de la franja de Gaza, comparten en sus muros aquellas lamentables muertes, que a pesar de estar tan lejos de mi entendimiento, pesan en mi corazón como una gran muralla que se derrumba.
Abandoné su programa televisivo. Apagué mi cerebro a sus recepciones idioticas. He abandonado Facebook y su falta de compasión, su obtusa frivolidad y mi voluntad de alimentar su morbo mórbido. Ojalá —ahora sí— sea de una vez y para siempre. Y que se queden con su pendejez. Excuse my french.
martes, 8 de julio de 2014
To buy a book at an old bookstore
My parents and I were walking by Mesilla downtown, a tiny yet colorful place at Las Cruces, NM. People by the stores were buying navajo balms which promised to be magical in healing most of the pains a man could have. My father pointed out an old bookstore, all excited to see my reaction. All enthusiastic, we got inside. A very smart dog was lying on the floor. My mom told the tenant "what a beautiful dog" in her adorable natural british accent, to which she didn't have an answer. Posteriormente, me sentí en una situación privilegiada al poder preguntarle si tenía el libro de "No country for old men" de Cormac McCarthy a lo que ella me preguntó "what's the genre?" And i said, in a very fast and tripping pronounciation "Litterature" and she said "I'm sorry" and I repeated, now, with a softer t sound "Literature" and she still couldn't understand my extra bad english. I was ashamed, very very ashamed, justo acababa de presentar mi examen TOEFL y mi puntaje había sido alto y ahí estaba, frente a mis padres, sin poder decir la palabra que define toda mi carrera y lo que más amo en este mundo. Fueron largos tres segundos de pensamiento cuando un joven de lentes y cabello dorado dice "Literature, No country for old men by Cormac McCarthy, its a very known and mainstream book ma'am, -luego mirándome a mi- maybe... you can find it at Barnes and Nobles" The old and pale faced woman reacted as if she had a resorte up her ass "Oh yeah yeah, I have it! Follow me." El muchacho me siguió con la mirada as I said a very dim "thank you" and he whispered "No tiene nada qué ver con tu acento, tu inglés es buenísimo, sólo que... Bueno." Sólo alcancé a guiñarle el ojo rápidamente y decirle "muchas gracias" de nuevo antes de seguir a la anciana con parálisis facial hacia un pedacito de estante en donde estaban los libros de literatura. I was still ashamed. I held the book in my hands, still sweating from such an uncomfortable situation. I looked at all the books and the prices were the same ones they had at Barnes and Nobles. Decidí volver al mostrador. Le dejé muy lentamente el libro en el mostrador, lo suficiente como para que esa mujer anciana con parálisis labial pudiera poner sus horrendos ojos azules en mi rostro. "Thanks. Your store needs fresh air. I rather buy this book at Barnes and Nobles. Thank you." As I was leaving the store, a bitter yet proudful fragrance invaded my nose. It sure got me emotional to be a stranger in a new town.
martes, 3 de junio de 2014
Cambios constantes
viernes, 23 de mayo de 2014
Miss Representation
Acabo de ver un documental genial en Netflix. Se llama "Miss Representation"; habla sobre el empoderamiento de la mujer: un concepto que, en pleno siglo XXI, está en peligro de extinción. Es alarmante cuánto nos enfocamos en la apariencia física en lugar de escuchar lo que una mujer tiene que decir. Por alrededor de dos meses he hecho el experimento de poner una foto mía y luego mi columna. Es impresionante que ésta tenga más likes que la columna en sí. Lo hacemos a diario, sin darnos cuenta del poder que perdemos con una selfie que se encarga de sostener a aquello que deberíamos rechazar: la objetivización de la mujer. Es duro darse cuenta de esto: soy una mujer que a sus 24 años se da cuenta, apenas, de que hay mucho más que otorgarle al mundo que una cara o cuerpo bonito.
Está bien sí lo hacemos como una manera de auto afirmar nuestra seguridad respecto a la imagen propia, sin embargo, hacerlo de una manera sucesiva y casi obsesiva ¿Dónde nos deja? El debate está abierto. Considero que no soy la mejor representante de lo que digo en este momento, pero es un paso, aquel que espero sea definitivo en mi vida.
Mi madre y yo hemos tenido peleas respecto a este punto: debo bajar de peso, debo tener el cabello largo, tener una disposición especial hacia los hombres que prometen un futuro estable económicamente; entiendo su punto. Como madre, y viendo las condiciones en que está la sociedad en este momento, es crucial una supervivencia a modo simbiótico. Pero no me basta: desde el momento en que elegí está carrera y estudiar, trabajar, buscar mi propia voz en la literatura, asombrarme con cada película o documental que veo no puedo conformarme con sólo ser bella y callar. Sentiría que algo me está faltando. Me he descubierto gastando grandes cantidades de dinero en cosméticos, pastillas para adelgazar, ropa "halagadora" sin embargo esto me hace sentir como una especie de zombi. Tenemos que cambiar esta forma desatendida de vivir. El primer paso, como dije antes, es forjar una conciencia propia de este tipo de actos.
No hay una conclusión clara al respecto. Es una lucha diaria que consiste en una elección personal.
lunes, 28 de abril de 2014
Escrito apócrifo sobre el libro electrónico
martes, 15 de abril de 2014
Cabello corto
lunes, 31 de marzo de 2014
Hogares dispersos
He vivido en muchas ciudades, visitado otras tantas.
Zacatecas, qué decir de Zacatecas: amé, lloré, me emborraché, grité con todas mis fuerzas y me reí en cada uno de sus callejones.
(Dime en cuál de tus callejones se ha roto la estrella que por ti brilló)
Recuerdo que al llegar a Aguascalientes no conocía a nadie, y decidí hacerme amiga del centro de la ciudad. Enervada por el jazz, sus cenadurías y librerías de viejo (la de la calle 5ta, sobre todo) entendí qué era lo que más amaba en esta vida.En Delicias me sucedió algo curioso: cuando estaba lejos podía recordar el mapa como si lo tuviese tatuado en la palma de mi mano. Me proponía cerrar los ojos y recorrer el camino de un lado al otro.
"Ir del parque Glendale al estadio de béisbol. En bicicleta, hazlo como si anduvieras en bicicleta."
Torreón, vaya. Llegar a Torreón a visitar a la familia, en la más tierna infancia, me provocaba mucha felicidad, sin embargo la ciudad y su desolado paraje me hacían extrañar el devenir de mi viaje interminable.
Viví en Zimapán, Hidalgo aproximadamente un año. La casa que nos facilitaron en la minera donde trabajaba mi papá estaba al borde de un acantilado de aproximadamente diez metros de altura, sin más protección que el cordón de la calle.
Un lugar con mucha vegetación, del que platicaré con más detalles después.
De Zimapán aún conservo un conejito de peluche que me dejó una amiga antes de irme.
Y es que irme es parte de mi. Siempre he dejado todo sin mirar atrás.
Chihuahua ha sido un hogar como ningún otro lo había sido. Su nobleza reside en que la he recorrido a pie, en bicicleta, en camión, en carro, y cada una de las veces ha sido diferente. Chihuahua es lo más parecido a un hogar que he tenido. Su cielo es un regalo.
"Mija -decía mi abuelo en algún sueño- hay quienes sólo tenemos hogar en las ruedas."



