lunes, 15 de diciembre de 2014

Flat Tire pt. 2


Hoy llegué a la escuela como a las 8, no me pregunten cómo. Estuve subiendo notas de los estudiantes y aún tenía 3 correos sin leer de ellos; piden milagros pero no hacen nada durante el semestre, típico. Entrego las notas al director y le digo que la verdad no fue mi mejor semestre y él dice que tenía el mejor currículum de los nuevos, que por eso me tocaron dos grupos, balbuceo maldiciones a mi misma por haber sobre maquillado el resumé. Termino y siento como si un dragón de aire limpio llenara mis pulmones: por fin podía salir de la oficina con olor a pintura y soledad absoluta. Me quedé un rato en Facebook, vi por primera vez la portada de mi libro titulado “El rumor de la nebulosa”; primerísima edición que me costó 4 años hacer y uno más en publicar. Llega con el año nuevo, dice mi editor. Sonreí como en esa Navidad del '95: sin bañar, despeinada y muy feliz.

Salgo para reparar la llanta que no quise arreglar cuando pude. Voy al gimnasio, Gerónimo y Nicholas me dicen que I'm sorry the bike shop is CLOSED. Bonita chingadera, pero ellos no hablan español. Un señor bastante mayor que tiene un problema de cojera me dice que me lleva al taller más cercano. Le digo que sí, aunque no lo conocía. Geronimo y Nicolás me miraron como si estuviera más loca de lo que pensaban.
Su troca estaba llena de basura y “ropa de bicicleta” como la llamó el viejo Tony. Al subirme noté el punzante olor a orina rancia y polvo de muchísimos años. “If you wanna call the policía now is the time" me dice. Sonreí sin ganas y me puse el cinturón. Me preguntó mil veces dónde trabajaba y qué hacía en Las Cruces. Master in spanish, le dije, but you already know Spanish, sí, pero esta es de literatura. Me contó sobre una muchacha cuyo coche no funcionó en invierno y prefirió quedarse varada a irse con él  "Nobody trusts no one in this country” le dije que en el mío tampoco pero que what the hell, que conocía a Gerónimo y a Nicholas, que no me daba miedo. Me dejó justo en frente del taller de bicicletas. You smoke weed? me preguntó. No, not at all, le dije. You drink whiskey? yes a lot. Me dijo que se llamaba Tony y le dije que me llamaba Magnolia.

En el taller me atendió un muchacho negro. Le pregunté si había un restaurante cerca y me dijo que había un restaurante mexicano cerca. Le dije que si lo decía por mi origen y se sonrojó mucho. Le dije que era una broma y sonrió bien bonito. En vez de rodar la bici se subió en ella. 17 dlls.
Fui a Spirit Winds, que es como el Kaldhi de Chihuahua, incluso muchachas de cabellos coloridos, tatuajes absurdos y piercings que ostentan una personalidad atendían el lugar. Un hombre muy mayor, más mayor que Tony, se sentó en la mesa contigua, de hecho se sentó en mi mesa favorita. Me decía que como muy lento, que las aves se iban a comer mi bagel de ajonjolí. Le dije its fine,  I'm not even that hungry. Las dos casi y no había comido nada, excepto un café. Si hubiera tenido cigarros no habría necesitado comer. La música del lugar sonaba comatosa en las bocinas. El hombre hablaba a veces sólo, a veces con los que iba entrando. Le dijo a una muchacha semi gótica que había estado enfermo, que no sabía si fue gripe o qué. A ella no podía importarle menos, se me hizo triste y mejor me fui.
En diez minutos vi cómo el sol también tenía frío y cómo parecía no haber vida humana en las calles. Es muy rico andar en calles sin baches, pero es más lindo estar en México, así que cogí sólo calles con baches. En casa me esperaba Rosita. Ronronea justo a mi lado mientras escribo esto.

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