domingo, 28 de diciembre de 2014
Thrift Store
lunes, 15 de diciembre de 2014
Flat Tire pt. 2
Hoy llegué a la escuela como a las 8, no me pregunten cómo. Estuve subiendo notas de los estudiantes y aún tenía 3 correos sin leer de ellos; piden milagros pero no hacen nada durante el semestre, típico. Entrego las notas al director y le digo que la verdad no fue mi mejor semestre y él dice que tenía el mejor currículum de los nuevos, que por eso me tocaron dos grupos, balbuceo maldiciones a mi misma por haber sobre maquillado el resumé. Termino y siento como si un dragón de aire limpio llenara mis pulmones: por fin podía salir de la oficina con olor a pintura y soledad absoluta. Me quedé un rato en Facebook, vi por primera vez la portada de mi libro titulado “El rumor de la nebulosa”; primerísima edición que me costó 4 años hacer y uno más en publicar. Llega con el año nuevo, dice mi editor. Sonreí como en esa Navidad del '95: sin bañar, despeinada y muy feliz.
Salgo para reparar la llanta que no quise arreglar cuando pude. Voy al gimnasio, Gerónimo y Nicholas me dicen que I'm sorry the bike shop is CLOSED. Bonita chingadera, pero ellos no hablan español. Un señor bastante mayor que tiene un problema de cojera me dice que me lleva al taller más cercano. Le digo que sí, aunque no lo conocía. Geronimo y Nicolás me miraron como si estuviera más loca de lo que pensaban.
Su troca estaba llena de basura y “ropa de bicicleta” como la llamó el viejo Tony. Al subirme noté el punzante olor a orina rancia y polvo de muchísimos años. “If you wanna call the policía now is the time" me dice. Sonreí sin ganas y me puse el cinturón. Me preguntó mil veces dónde trabajaba y qué hacía en Las Cruces. Master in spanish, le dije, but you already know Spanish, sí, pero esta es de literatura. Me contó sobre una muchacha cuyo coche no funcionó en invierno y prefirió quedarse varada a irse con él "Nobody trusts no one in this country” le dije que en el mío tampoco pero que what the hell, que conocía a Gerónimo y a Nicholas, que no me daba miedo. Me dejó justo en frente del taller de bicicletas. You smoke weed? me preguntó. No, not at all, le dije. You drink whiskey? yes a lot. Me dijo que se llamaba Tony y le dije que me llamaba Magnolia.
En el taller me atendió un muchacho negro. Le pregunté si había un restaurante cerca y me dijo que había un restaurante mexicano cerca. Le dije que si lo decía por mi origen y se sonrojó mucho. Le dije que era una broma y sonrió bien bonito. En vez de rodar la bici se subió en ella. 17 dlls.
Fui a Spirit Winds, que es como el Kaldhi de Chihuahua, incluso muchachas de cabellos coloridos, tatuajes absurdos y piercings que ostentan una personalidad atendían el lugar. Un hombre muy mayor, más mayor que Tony, se sentó en la mesa contigua, de hecho se sentó en mi mesa favorita. Me decía que como muy lento, que las aves se iban a comer mi bagel de ajonjolí. Le dije its fine, I'm not even that hungry. Las dos casi y no había comido nada, excepto un café. Si hubiera tenido cigarros no habría necesitado comer. La música del lugar sonaba comatosa en las bocinas. El hombre hablaba a veces sólo, a veces con los que iba entrando. Le dijo a una muchacha semi gótica que había estado enfermo, que no sabía si fue gripe o qué. A ella no podía importarle menos, se me hizo triste y mejor me fui.
En diez minutos vi cómo el sol también tenía frío y cómo parecía no haber vida humana en las calles. Es muy rico andar en calles sin baches, pero es más lindo estar en México, así que cogí sólo calles con baches. En casa me esperaba Rosita. Ronronea justo a mi lado mientras escribo esto.
sábado, 13 de diciembre de 2014
Flat tire
Hoy no miré a ambos lados de la calle antes de cruzar, ni tampoco pensé en ti al despertar a las siete de la mañana. Decidí salir de casa con la ropa de ayer y maquillarme en un baño público. Compré un café que odio sólo para abrir un poco los ojos, estoy leyendo un libro que pensé habrías leído tú. De inicio, no me planteo extrañarte nuncamente, sino irte dejando en pedazos por las calles sin devolver al remitente: qué gracioso, a ti que nunca te gustaron los Estados Unidos ahora estás en todas partes. Me paré frente a la estación de gasolineras sin moverme frente a una pipa. No sabía bien si la que necesitaba aire era la llanta delantera de mi bici o yo, por eso me detuve en una sombra, con la llanta ponchada, a fumar.
Pensé en comprar vino blanco espumoso, champaña del pobre, pero eran las 11 de la mañana y se me hacía cruel eso de jugar tanto con mi cerebro. No había tocado con los pies mi casa desde hacía un par de días. Sé me están amontonando los recuerdos en la parte oscura de los ojos. Compré unos audífonos para callarme a mi misma y también al tráfico tan circular de la ciudad. Llamé a alguien para que me recogiera, le dije que de tanto regar tus pedazos me había quedado como sin hilos. Insistí en que vinieran dos de ellos, porque si no uno sólo no podría cargarme a mi y a mi bicicleta, mucho menos eso que te decía que regaba, fuimos por comida China y entre plato y plato se me fueron levantando los espíritus. “Andas así porque ayer fumamos y bebimos demasiado” dijo él. Y sí, bueno, ya no sé, incluso olvido qué me trajo a escribir en este momento.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Para Esme, con amor y sordidez
Confesión nocturna de otra voz
Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: "Qué más da? Me encanta volar!"
domingo, 7 de diciembre de 2014
Noviembre nostálgico
Rodeada de muebles pequeños
Cuando paso por el McDonalds en mi bicicleta y veo que hay personas que realmente están
comprando hamburguesas me recorre una sensación de espanto por el cuello. Siento lo mismo cuando veo el Red Box que está justo afuera. No hubo mucho de dónde elegir: el día estaba lluvioso y frío, las provisiones alimenticias de mi hogar eran mucho más promisorias que los establecimientos aledaños a mis terrenos.
Como les decía, me encontraba en un estado de negación terrible: ya había pasado dos semanas sin ir al gimnasio y sin retomar mi tejido de bufanda, perdí todas las partidas de ajedrez con la computadora, hice la mitad de un cuento malísimo, y me empezaba a salir la raíz del tinte. Todo me sabía a metal y para colmo estaba fumando de más, tanto que en la noche respiraba como un lemur a medio morir. Prosigo.
La protagonista era quien dirigía y había escrito el guión; esto fue lo primero que llamó mi atención. Pasaron 20 minutos y comencé a sentir la chiquináusea de la identificación con el personaje: una joven en sus 25, termina con su novio, tiene sobrepeso y no sabe qué hacer con su vida al terminar la escuela. Recuerdo que una vez Fátima me dijo, a los dos meses de no estudiar ni trabajar "Todos pasamos por eso, pero pasa rápido" Seis meses de vivir en la indeterminación, ese no lugar donde residen las ansias por no conseguir un trabajo fijo, una estabilidad cualquiera y pensar que con esto apenas comienza la verdadera vida. Pensar en escribir era ya un idilio. Como les digo, me vino una náusea pequeña. Pausé la película cuando me di cuenta que el sujeto de Los Ángeles -a quién conoció en una fiesta- sólo durmió con ella porque no tenía dónde dormir.
Algo muy bonito, pero también muy tonto, es que no puedo dejar una película a medias. Recuerdo perfectamente cada película que dejé a medias, como si en mi cerebro hubiera un separador que congeló la imagen. Los colores de la película, que son en su mayoría tenues, me pedían que regresara. Leí la descripción escuetísima de Netflix sobre la película. Destacaba entre sus palabras la de fracaso. Recordé una frase que me tatué algún día, caminando una colina breve en Zacatecas: "la vida es una sucesión de esperanzas y fracasos”. Tenía que terminarla.
Si bien creo que Dunham estaba aprendiendo a moverse en los cuatro lados de la pantalla, también creo que su final me trajo a escribir este texto porque, la empatía, y la torpeza con que se movía por las distintas situaciones que ella misma quiso plasmar me recordaron que mis veinticinco años no han sido en vano: yo también viví esa sensación de sentirme usada, bañarme y tratar de recordar la sagacidad con que llegué a transgredirme. Una autoviolación. Sentir al día siguiente como el vientre está hinchado y la boca seca. Los ojos llorosos como de perro enfermo, el olor a otro sudor en el cabello. Y, si se tiene suerte, la memoria de algún estrepitoso despertar en otra cama. Temporadita en el infierno, que le llamamos.
domingo, 7 de septiembre de 2014
...and the infinite sadness
Hay que dejarse abrazar por la tristeza, que luego también ella se cansa y se va a dormir.
No haré ruido, al menos por esta noche.
Chelsea Hotel by Rufus Wainwright
lunes, 14 de julio de 2014
El eco de lotes vacíos
Están en todas partes, ebullendo una risa en medio del camión, guardando alguna foto "graciosa" para mostrarla luego en el trabajo y carcajearse con los ojos impares, una acumulación ridícula de fotografías -perdón por usar este término- con humor "picante" y "del momento". Les juro que existen y no es broma pesada. Se enternecen con imágenes de bebés, ríen con frases pícaras, adultas, y muestran el último video viral como si fuera la epítome de la gracia. Estoy cansada de ellos, sí; los mismos que ríen tienen entre los dientes la grasa y la sangre de fotografías de la franja de Gaza, comparten en sus muros aquellas lamentables muertes, que a pesar de estar tan lejos de mi entendimiento, pesan en mi corazón como una gran muralla que se derrumba.
Abandoné su programa televisivo. Apagué mi cerebro a sus recepciones idioticas. He abandonado Facebook y su falta de compasión, su obtusa frivolidad y mi voluntad de alimentar su morbo mórbido. Ojalá —ahora sí— sea de una vez y para siempre. Y que se queden con su pendejez. Excuse my french.
martes, 8 de julio de 2014
To buy a book at an old bookstore
My parents and I were walking by Mesilla downtown, a tiny yet colorful place at Las Cruces, NM. People by the stores were buying navajo balms which promised to be magical in healing most of the pains a man could have. My father pointed out an old bookstore, all excited to see my reaction. All enthusiastic, we got inside. A very smart dog was lying on the floor. My mom told the tenant "what a beautiful dog" in her adorable natural british accent, to which she didn't have an answer. Posteriormente, me sentí en una situación privilegiada al poder preguntarle si tenía el libro de "No country for old men" de Cormac McCarthy a lo que ella me preguntó "what's the genre?" And i said, in a very fast and tripping pronounciation "Litterature" and she said "I'm sorry" and I repeated, now, with a softer t sound "Literature" and she still couldn't understand my extra bad english. I was ashamed, very very ashamed, justo acababa de presentar mi examen TOEFL y mi puntaje había sido alto y ahí estaba, frente a mis padres, sin poder decir la palabra que define toda mi carrera y lo que más amo en este mundo. Fueron largos tres segundos de pensamiento cuando un joven de lentes y cabello dorado dice "Literature, No country for old men by Cormac McCarthy, its a very known and mainstream book ma'am, -luego mirándome a mi- maybe... you can find it at Barnes and Nobles" The old and pale faced woman reacted as if she had a resorte up her ass "Oh yeah yeah, I have it! Follow me." El muchacho me siguió con la mirada as I said a very dim "thank you" and he whispered "No tiene nada qué ver con tu acento, tu inglés es buenísimo, sólo que... Bueno." Sólo alcancé a guiñarle el ojo rápidamente y decirle "muchas gracias" de nuevo antes de seguir a la anciana con parálisis facial hacia un pedacito de estante en donde estaban los libros de literatura. I was still ashamed. I held the book in my hands, still sweating from such an uncomfortable situation. I looked at all the books and the prices were the same ones they had at Barnes and Nobles. Decidí volver al mostrador. Le dejé muy lentamente el libro en el mostrador, lo suficiente como para que esa mujer anciana con parálisis labial pudiera poner sus horrendos ojos azules en mi rostro. "Thanks. Your store needs fresh air. I rather buy this book at Barnes and Nobles. Thank you." As I was leaving the store, a bitter yet proudful fragrance invaded my nose. It sure got me emotional to be a stranger in a new town.
martes, 3 de junio de 2014
Cambios constantes
viernes, 23 de mayo de 2014
Miss Representation
Acabo de ver un documental genial en Netflix. Se llama "Miss Representation"; habla sobre el empoderamiento de la mujer: un concepto que, en pleno siglo XXI, está en peligro de extinción. Es alarmante cuánto nos enfocamos en la apariencia física en lugar de escuchar lo que una mujer tiene que decir. Por alrededor de dos meses he hecho el experimento de poner una foto mía y luego mi columna. Es impresionante que ésta tenga más likes que la columna en sí. Lo hacemos a diario, sin darnos cuenta del poder que perdemos con una selfie que se encarga de sostener a aquello que deberíamos rechazar: la objetivización de la mujer. Es duro darse cuenta de esto: soy una mujer que a sus 24 años se da cuenta, apenas, de que hay mucho más que otorgarle al mundo que una cara o cuerpo bonito.
Está bien sí lo hacemos como una manera de auto afirmar nuestra seguridad respecto a la imagen propia, sin embargo, hacerlo de una manera sucesiva y casi obsesiva ¿Dónde nos deja? El debate está abierto. Considero que no soy la mejor representante de lo que digo en este momento, pero es un paso, aquel que espero sea definitivo en mi vida.
Mi madre y yo hemos tenido peleas respecto a este punto: debo bajar de peso, debo tener el cabello largo, tener una disposición especial hacia los hombres que prometen un futuro estable económicamente; entiendo su punto. Como madre, y viendo las condiciones en que está la sociedad en este momento, es crucial una supervivencia a modo simbiótico. Pero no me basta: desde el momento en que elegí está carrera y estudiar, trabajar, buscar mi propia voz en la literatura, asombrarme con cada película o documental que veo no puedo conformarme con sólo ser bella y callar. Sentiría que algo me está faltando. Me he descubierto gastando grandes cantidades de dinero en cosméticos, pastillas para adelgazar, ropa "halagadora" sin embargo esto me hace sentir como una especie de zombi. Tenemos que cambiar esta forma desatendida de vivir. El primer paso, como dije antes, es forjar una conciencia propia de este tipo de actos.
No hay una conclusión clara al respecto. Es una lucha diaria que consiste en una elección personal.
lunes, 28 de abril de 2014
Escrito apócrifo sobre el libro electrónico
martes, 15 de abril de 2014
Cabello corto
lunes, 31 de marzo de 2014
Hogares dispersos
He vivido en muchas ciudades, visitado otras tantas.
Zacatecas, qué decir de Zacatecas: amé, lloré, me emborraché, grité con todas mis fuerzas y me reí en cada uno de sus callejones.
(Dime en cuál de tus callejones se ha roto la estrella que por ti brilló)
Recuerdo que al llegar a Aguascalientes no conocía a nadie, y decidí hacerme amiga del centro de la ciudad. Enervada por el jazz, sus cenadurías y librerías de viejo (la de la calle 5ta, sobre todo) entendí qué era lo que más amaba en esta vida.En Delicias me sucedió algo curioso: cuando estaba lejos podía recordar el mapa como si lo tuviese tatuado en la palma de mi mano. Me proponía cerrar los ojos y recorrer el camino de un lado al otro.
"Ir del parque Glendale al estadio de béisbol. En bicicleta, hazlo como si anduvieras en bicicleta."
Torreón, vaya. Llegar a Torreón a visitar a la familia, en la más tierna infancia, me provocaba mucha felicidad, sin embargo la ciudad y su desolado paraje me hacían extrañar el devenir de mi viaje interminable.
Viví en Zimapán, Hidalgo aproximadamente un año. La casa que nos facilitaron en la minera donde trabajaba mi papá estaba al borde de un acantilado de aproximadamente diez metros de altura, sin más protección que el cordón de la calle.
Un lugar con mucha vegetación, del que platicaré con más detalles después.
De Zimapán aún conservo un conejito de peluche que me dejó una amiga antes de irme.
Y es que irme es parte de mi. Siempre he dejado todo sin mirar atrás.
Chihuahua ha sido un hogar como ningún otro lo había sido. Su nobleza reside en que la he recorrido a pie, en bicicleta, en camión, en carro, y cada una de las veces ha sido diferente. Chihuahua es lo más parecido a un hogar que he tenido. Su cielo es un regalo.
"Mija -decía mi abuelo en algún sueño- hay quienes sólo tenemos hogar en las ruedas."
miércoles, 1 de enero de 2014
Una pizca de cereza
A mi yo del pasado
Una nube se encontró con que tenía dos pequeñas pinzas en las manos, aquellas que habían hecho de su letargo el caudaloso efigie de su deseo. La llamaban "La pizca de cereza" porque aquello era lo último que veían los seres marinos en el culmen de su éxtasis. Erguidos y turbios, sus cúmulos níveos se mecían sin caer gracias al ultraje colorido del cielo. Ahora el paraje cenizo de su pubis precisaba el lugar donde aquellos marcarían su sentencia de muerte; instante eterno del que hablaba Villaurrutia: el nacimiento de los relámpagos que encallan en las nubes.
Las pléyades se ruborizaban con el canto arrullado por el agua contra las rocas, por la arena y el coral lamiéndose incesantes. No callaron ni se movieron, sólo miraban cómo el reflejo de la pizca de cereza se sumergía entre la espuma silente. No había ojos para los mediodías. La luna se había encaramado a oler el mar.
El espectáculo intentó repetirse, con otros cielos, otras nubes, pero desde entonces el sol no se conforma y suele confundir amaneceres con atardeceres.





